Por: Café Diario /Curaduría de contenido IA
Para muchos colombianos, el día no comienza realmente hasta que se sirve la primera taza de café. A menudo, ese combustible diario es el fruto de los granos de segunda selección, conocidos popularmente como pasilla, que se quedan en el mercado local para dar vida al café más cotidiano y accesible del país.
Pensando en la economía de las familias caficultoras y en mitigar los golpes del clima, la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) oficializó un incremento del 20% en el precio de compra del kilo de pasilla contenida en el café pergamino.
¿De cuánto es el ajuste y qué hay detrás?
- El salto en números: El valor reconocido a los productores pasó oficialmente de $10.000 a $12.000 por kilogramo.
- Escudo contra el clima: Esta medida busca blindar y proteger los ingresos de los caficultores frente a los estragos y retos productivos que dejan fenómenos climáticos como sequías asociadas a El Niño.
- Flexibilidad en campo: Como parte de estas acciones de apoyo al caficultor, la Federación también contempló ajustes complementarios orientados a reconocer un mayor margen en granos afectados por plagas como la broca (hasta 30 granos brocados como café excelso), aliviando los costos de selección en finca.
Del grano secundario al sabor nacional
Aunque la pasilla no cumple con los rigurosos estándares internacionales para la exportación directa, juega un papel vital. Es la materia prima que abastece una parte fundamental de la industria de consumo interno en Colombia. Con este reajuste del 20%, la FNC busca reconocer el esfuerzo del cultivador en épocas de menor rendimiento agrícola, asegurando que el café de segunda siga siendo un sustento digno y rentable en las zonas rurales.
Para los amantes del café diario, la noticia confirma que detrás de cada sorbo económico y popular hay toda una cadena de adaptación que hoy procura cuidar el bolsillo del caficultor colombiano.



